El camino

Cuando comenzó a caminar pensó en llegar muy lejos.Donde nada ni nadie le hiriese,huyendo de todo dolor.

Con la boca seca llena de arena y el sabor del rastrojo quemado,madera negra,secas cenizas de un llanto que no llega.Con el sentimiento del abandono floreciendo,dejándose llevar un paso tras otro,aceleraba dejando una estela de polvo blanco tras sus pisadas,sin mirar atrás.


Encontró en el azul del cielo aquellos ojos,las luces tras las nubes,el cálido sol del medio día,el cantar de las chicharras le marcaba el ritmo.Mas rápido,sin mirar atrás.Llego a lo mas alto del silencio.
Cuando comenzó a caminar esperando arrancarse todo el daño de dentro no pensaba que lo llevaba pegado al corazón,como una coraza de barro que insonorizaba el pulso y agarrotaba los latidos,cortando la respiración,asfixiando su alma,las funciones no eran las habituales,su cuerpo era un muñeco de trapo tirado en el camino,pendiente de que quien cortó sus hilos volviese por el para repararlo.


Caminó tan lejos como pudo,llegó a la cima tras apartar las piedras a patadas,tropezando con cada una de ellas,las rodillas ensangrentadas y las manos repletas de cortes,el polvo quemaba sus heridas.
Por fin llegó ,el camino seguía en una vertiginosa serpiente siempre hacia delante,no se divisaba el final,solo la linea del horizonte culpable de cientos de naufragios.Pensó en avanzar hasta correr la misma suerte que aquellos marinos y por fin decir adiós a un mundo que se le antojaba inmenso,pensó en su insignificante existencia,entre aquella marea de verdes,amarillos y azules.El mundo parecía estar dado la vuelta,el mar con su espuma dibujado en el techo de aquel abrumador lienzo.Pero el viento,caprichoso portador de sonidos,le susurro que se volviese. 

Obedeció.

La imagen se le antojó borrosa.Millones de ladrillos apilados,formando jaulas en las que tantos seres continuaban con sus vidas.Se sintió aun mas solo,al pensar que cada uno estaría batallando su propia guerra.Entendió que el titiritero no volvería,los había abandonado a todos a su suerte.Cada uno en su escenario,realizando el primer acto del resto de sus vidas con cada amanecer.Ya no quería marcharse.El camino seguiría allí cuando llegase el momento de partir,pero aun no era el momento.Había tantas personas a las que entregarles un trocito de si,que se despidió de la arena,sacudió su ropa y emprendió el camino de regreso sobre sus pisadas,tratando de recobrar el aliento,respiró un par de veces profundamente mirando al cielo.Clavo sus ojos en el destino y volvió para enfrentarse consigo mismo.

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